
Durante el último año, todo el mundo ha hablado de la nube, y con razón: sin hardware local, aprovisionamiento sencillo de recursos de cómputo, capacidad flexible, escalabilidad instantánea, múltiples opciones de copia de seguridad para mayor fiabilidad… ¡y la lista sigue!
La pandemia y las restricciones sociales han acelerado la inversión en la nube, pero la flexibilidad y la rentabilidad del cloud deberían haberla convertido hace tiempo en un elemento habitual en las organizaciones. La reticencia general a mover operaciones críticas a la nube ha estado ligada sobre todo a cuestiones de seguridad, especialmente cuando se trata de software propietario y datos sensibles en Internet.
Sin embargo, para las empresas que quieren reducir los costes recurrentes de la operativa diaria - hardware, recursos locales, mantenimiento - , la nube es la opción más viable. La nube responde a la necesidad de desplegar y ejecutar soluciones de software sobre la marcha sin tener que alterar en exceso la infraestructura existente ni los sistemas y procesos subyacentes.
Revisemos los conceptos básicos de la computación en la nube y por qué compensa contar con una solución cloud sólida para gestionar operaciones críticas.
¿Qué es exactamente “la nube”? Es la forma de describir la prestación de recursos y servicios de TI a través de Internet. Todo lo necesario para un entorno on‑premise tradicional - servidores, bases de datos, almacenamiento, potencia de proceso, aplicaciones y redes - está ahora disponible como servicio en la nube.
¿En qué ayuda esto? Para empezar, ya no “posee” la mayoría de los recursos que necesita para trabajar; en su lugar, los “alquila” mediante suscripción. Esto ahorra capital y espacio de oficina y simplifica el acceso a recursos de TI sin preocuparse por mantenimiento y reparaciones, complejidad de instalación y límites de almacenamiento, especialmente relevantes para pymes.
La computación en la nube ofrece beneficios acumulativos a las empresas en crecimiento que necesitan un entorno TI que escale al ritmo del negocio, sin agotar la caja cada vez que se requiere la última infraestructura para un nuevo proyecto.
En lugar de generalizar sobre la viabilidad del cloud frente a entornos on‑premise, veamos un área de aplicación típica: una función manual e intensiva en documentos que requiere mucha capacidad de cómputo. Cuentas por pagar es un buen ejemplo: exige muchos recursos de TI y es central para la gestión financiera prudente.
Cuentas por pagar es una tarea manual e intensiva en documentos que, si se hace mal, puede dar lugar a pagos excesivos o insuficientes a proveedores y a una mala gestión de deudas y tesorería. Muchas tareas manuales, como la introducción de datos, validación, verificación y aprobación de facturas de proveedores para su uso en un ERP, pueden automatizarse.
La Automatización Inteligente de Procesos combina tecnologías de transformación digital como la Automatización Robótica de Procesos (RPA), la IA, el aprendizaje automático y la captura inteligente de datos para realizar un procesamiento directo de facturas de proveedores para su uso en ERPs y otras aplicaciones.
El modelo de suscripción reduce el coste total de despliegue y uso del software de automatización AP en la nube.
¿Quiere hacerlo bien con la facturación de proveedores? Suscríbase al software de automatización de facturas AP de Artsyl. La aplicación en la nube se integra con ERPs, ECMs y otras aplicaciones de negocio, facilitando trabajar con facturas desde cualquier sitio y exportar datos AP precisos a los sistemas de back‑office sin preocuparse por instalaciones, actualizaciones, almacenamiento o accesibilidad.
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